Escrito por “Markku”
Bueno amigos, llega ese momento del año, en el que, por vez primera, que sólo se repetirá en Watkins Glen, los buenos chicos de la NASCAR han de incorporar una novedosa rutina a su repertorio carrerístico habitual (en esencia, girar a izquierda, ir abrazados al volante durante más de dos horas e intentar no desprovechar la ocasión de atropellar a los mecánicos en las paradas en boxes).
Esta rutina consiste en:

Sí amigos, no consiste en poner esa cara de gañán sino de ¡¡¡torcer a laderecha!!!. Lo forzado de tal maniobra es sin duda lo que ha motivado que nuestro modelo (es un decir) de pilotillo (es un decir) adopte tal gesto entre el estreñimiento y el choteo y que los good ol’ boys, poco acostumbrados al mismo, se lleven puestos a sus mecánicos al tener que girar a derecha y, agarrénse, ¡¡frenar!! al parar en boxes. Huelga decir que me ha sido imposible adjuntar foto alguna del pilotillo frenando y girando a la derecha, puesto que el mero intento de reproducir la antedicha temeraria maniobra le ha producido una lesión de ligamentos cruzados (a lo que su avanzada edad ha contribuido de forma poderosa, sin duda).
Hablando ya medio en serio, la carrera se celebra en el circuito de Sears Points, ahora Infineon Raceway, también conocido como Sonoma, por estar situado en el bello valle del mismo nombre.

Se trata de un bonito trazado de 3,20 km en su variante usada por la NASCAR, fundado en 1968, con cambios de elevación y varias curvas enlazadas.

Os juro que es Sonoma, no Sonama.


Como se trata de un circuito de los que ellos denominan de carretera (road course) una particularidad de esta carrera es que suelen tomar parte algunos de los mejores “road racers” de América que se unen a los pilotos de la NASCAR, en los últimos años han participado pilotos como Boris Said, Ron Fellows (ambos han conseguido la pole, pero no victorias), Scott Pruett, Max Papis, Brian Simo…atentos también a Marcos Ambrose, dos veces campeón del V8 Supercar australiano, que lleva unas temporadas en las categorías NASCAR, con victorias en la Nationwide (“2ªdivisión” NASCAR, en la que suelen participar también bastantes pilotos de la Sprint Cup, “1ªdivisión”).
Estos pilotos han conseguido en numerosas ocasiones grandes calificaciones en los entrenamientos cronometrados, pero no han coseguido aún la victoria, en gran parte por la idiosincracia de las carreras de la Sprint Cup, donde no sólo cuenta la velocidad pura, sino que la estrategia de repostajes, consumos y la en ocasiones prolija aparición de las banderas amarillas en toda la pista (full course caution, a veces con la más peregrina de las excusas para en realidad hacer más emocionante la carrera) toman gran importancia y pueden dar la vuelta a más de un resultado cantado.
Juan Pablo Montoya consiguió la victoria en 2007 en esta carrera, pero ya era un piloto habitual de la NASCAR.

Sin embargo, quizá este año se de la oportunidad de ver a un “road racer” triunfar, el asombrosamente versátil Mattias Ekström (está delante tanto en el DTM del que ha sido dos veces campeón, como en el Mundial de rallys, o gana la Carrera de Campeones), pilotará el Toyota del convaleciente Brian Vickers.

Por otra parte, el otrora piloto de F1, el danés Jan Magnussen, pilotará un Chevrolet de Hendrick, y será sin duda otro candidato a la victoria.
El bueno de Jan ha demostrado haberse adaptado bien a las carreras en Estados Unidos…
Jan es el del coche rojo.
Este humilde escriba tuvo el privilegio de presenciar una carrera de cuádrigas similar, en el tristemente extinto Kartódromo Aragón, en Zaragoza, en la Copa del Mundo Junior de karting en 1989, en aquella ocasión Magnussen se proclamó campeón del mundo por delante de unos tales Fisichella y Trulli, entre otros. El que hizo de sparring en dicha carrera de karts fue el pobre Giancarlo (que también repartió lo suyo, muy evangélicos ambos, prefirieron dar a recibir).
Querría despedirme con un vídeo (ver en HD) que define el inusual placer de ver a un coche de la NASCAR en un circuito como Dios manda.
Es lo que tiene tener que dejar muy blando de detrás a una bestia de un montón de caballos, con una suspensión rudimentaria y muy poca aerodinámica, para que traccione bien. De delante se queda durísimo y pasan esas cosas. ¡¡¡¡MOLA!!!
Nota de Karnaplosky: Podéis ver el resumen de esta carrera a partir del Lunes en teledeporte, comentada por el Maese Castellá.
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17 de junio, 2010 - 16:53
¿sonoma y gomorra?
¿en la Nascar sancionan acciones “a la Ben-Hur” como esas o dan manga ancha?
17 de junio, 2010 - 18:53
Pues más bien manga ancha, el espectáculo debe prevalecer.
El video de Magnussen y Papis es de una carrera de la Grand Am (muchos buenos pilotos, carreras muy entretenidas y los prototipos más feos de todos los tiempos, pero, ¡ey!, dos de tres no está mal) que también es una categoría sancionada por la NASCAR…
22 de junio, 2010 - 22:51
…Interesante reflexión: manga ancha y espectáculo.
Deberíamos aprender un poco más de ellos; si bien es cierto que la mayoría de los pilotos de NASCAR acaban con la masa encefálica aplastada contra el lado derecho del craneo, la pierna derecha dormida, y la cara del de la foto, en muchas ocasiones uno echa de menos en las competiciones que tenemos más cerca, esa mezcla de exceso a todos los niveles que los amigos de la asociación del rifle demuestran en sus circuitos ovales. (Un gran invento para poder ver todo lo que pasa desde tu asiento)
Al menos ellos lo tienen claro, un motor con muuuchos caballos, un volante de camion, Ricky Bobby a sus mandos, y unas pit-babes que serían la envidia para la cuenta bancaria de cualquier cirujano plástico… Yo desde luego me compraría el bono de toda la temparada.
No hay más que ver el vídeo de nuestro amigo Markku; por cierto gracias por este tipo de aportaciones y de videos… le acaban a uno arrancando una sonrisa de medio lado. Sería de agradecer que siguieras colaborando con este tipo de guindas, aunque creo que es mas correcto utilizar a Gisele Bundchen para la próxima escenificación. Para ser finés escribes muy bien en español…
24 de junio, 2010 - 20:06
Pues sí, hace poco un piloto veinteañero le dijo a otro piloto cincuentón que era su esposa la que llevaba el mono. El padre del pipiolo se metió por medio y se montó una bronca considerable. La NASCAR les “apercibió”.
RESULTADO: La NASCAR en el fondo (aunque guardando las formas) está encantada de que haya bronca. De hecho, si se persiguen por todo el paddock con una llave inglesa pues mucho mejor. Acojonante el sentido del espectáculo que tienen los usamericanos. También forma parte de eso el atropello de mecánicos y los accidentes (ver capítulo de los Simpson sobre el tema), las continuas “restarts” y banderas amarillas, las chicas neumáticas…¡Show must go on!
¡Ah! La mencionada esposa parece que ha sacado al mercado una línea de camisetas alusivas al episodio en cuestión…mercantilismo en estado puro
Por cierto markku, buenísimo el artículo. Divertido sin perder el rigor, muchas congratulations